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Dijo Dios:

«Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza. Que mande a los peces del mar y a las aves del cielo, a las bestias, a las fieras salvajes y a los reptiles que se arrastran por el suelo.» Gén. 1, 26

No podría decir que ese párrafo del Génesis constituye la creación del especismo (que es tan viejo como la injusticia); pero es ilustrativo pensar que solamente bajo la justificación del mandato divino, un ser puede tener autoridad sobre la vida de otro ser.

El prejuicio de especie tiene su raíz en el seno del antropocentrismo.

Cuestión de Compromiso

La mayoría de los veganos aceptamos con orgullo la idea de que el veganismo es más que una mera dieta, que implica un accionar y una moral distinta para con el mundo. Sin embargo, la mayoría de las veces, esta forma de vida queda tapada por vicios de individualismo como ser: intereses personales, holgazanería, superficialidad, autoritarismo, rivalidad, etc. Esto llevado a la práctica, trae serias complicaciones a la hora de hacer activismo.

Esta situación zarandea entre varias cuestiones que rodean un mismo eje. ¿En qué medida nos relacionamos con los demás animales?, ¿adónde queremos llegar con nuestro accionar?, ¿cuál es el fin último del veganismo? La respuesta es obvia si nos paramos sobre un pilar altruista, ético y sobre todo anti-especista. Empero, lo obvio casi nunca es lo que abunda en el mundo.

•El veganismo NO ES una cuestión de consumo: elegir rechazar productos de origen animal (que muchas de las veces ni siquiera es por los animales, sino para no contribuir económicamente con los explotadores).
•El veganismo NO ES una cuestión de salud: consumir en base al beneficio que nos produce (lo que no significa que no sea verdad, pero no se limita a esto) independientemente del perjuicio para los otros.
•El veganismo ES una cuestión de compromiso: con los animales no humanos, con nosotros mismos (nuestro pensamiento y acciones) y con el planeta.

Ser o no ser. Ésa es la cuestión

En su momento hubo una apropiación de la palabra "derechos animales" por parte de quienes sólo aceptaban luchar por algunos intereses de los no humanos explotados. Hace no mucho comenzó una apropiación del término abolicionista, por parte de quienes dicen ser, pero nuevamente como un planteamiento teórico. Y muchos activistas que recién empiezan a encontrarse con estos términos, especialmente si son o están haciéndose vegan@s terminan aceptando que esto es más o menos lo mismo que antes, en relación al neobienestarismo y la necesidad de enfatizar en el término abolicionista, para calificar al término derechos, cuando no era necesario, Se es, no se es. Ser o no ser. Y aparecen los comentarios abreviados y extendidos defendiendo el soy, yo soy, yo, yo...

Si podemos entender que ser abolicionista no es solamente ser vegano sino seguir cierta metodología de trabajo para alcanzar determinados objetivos, si podemos entender que la mayoría de las organizaciones por los "derechos" siguen trabajando por el manejo, llamándolo bienestar, si podemos sacarnos de la cabeza la idea de que ser abolicionista puede significar algo tan lejano al abolicionismo como que las personas no ayuden a nivel personal a los animales que encuentran en problemas, entonces tal vez se ayudaría más y se criticaría menos a quienes son abolicionistas en teoría y acción práctica, ay, esa acción que los que se dicen que son, pero no son, coartan y hacen lucir como extremista.

En este blog pueden encontrar un mensaje abolicionista resumido en un folleto:
Las versiones en español y portugués del folleto ya están disponibles

El abolicionista recibió buen material de esta organización, pero estos folletos están listos sólo para impresión casera. Al menos por ahora. Notamos que en este sitio utilizaron hace mucho tiempo el término 'malestar' para referirse a lo que se llama también 'manejo'. Cualquier término es mejor que bienestar, que confunde tanto.

Abandonemos la calavera de Hamlet y cortemos el cordón. Seamos abolicionistas.

¿Más antropocentrismo?

Está claro que afirmar la “liberación animal” habla de una facultad del humano para coartar la libertad de los otros seres. O sea que el sujeto de la restricción de la libertad animal, y el de su restitución, es el mismo: el ser humano. Esto no significa que el mismo le quite y otorgue derechos a los seres, y mucho menos, la capacidad de someter y esclavizar a otras especies lo colocan en un lugar privilegiado.

Sostener que los animales “necesitan derechos” implica que antes no los tenían, y que por lo tanto tendrá que venir el hombre, ser sobrenatural, a conceder una condición extraordinaria como acto de su divina magnificencia.

No, la libertad es una facultad natural que ya tienen los animales por el sólo hecho de ser. Que el humano sea quien atropelle esa cualidad con violencia sobre las especies y que lo pueda dejar de hacer, quiere decir que puede volver al estado original de la naturaleza en donde la propiedad de otros seres como medios al servicio de otros, no existía.

Para desafiar la posesión de los no humanos, se necesita un cambio profundo en la relación que hoy mantenemos con ellos, paso que no darán los que los utilizan como recursos. El veganismo es la base de cualquier defensor al implicar un compromiso individual y social que disuelve las cadenas definitivamente. Pero su motor no es un "modelo de vida", sino un modelo de relación donde no existe la instrumentalidad que hoy las leyes demarcan para posibilitar su explotación.